lundi 18 février 2013

He olvidado el calendario, sé que es verano cuando mi mirada no está mojada

Hace mucho tiempo que no sale el sol. El cielo acostumbra a vestir de gris. Llueve y todo está mojado. Las casas parecen haberse constipado y los canalones tienen moquillo. 
Lluve, como dirigidos por una llamada los pájaros abandonan el cielo, las ventanas están de luto por aquellos buenos días de sol del pasado. 
Llueve, escucho el chapoteo de la lluvia sobre los caminos, carreteras y en todos lados a mi alrededor. Esas gotas siguen su camino sin saber que mi corazón desconcertado ha perdido el amor.
Con la nariz aplastada contra el cristal, espero y dejo caer una lágrima. Observo con tristeza, como mi lágrima se enamora de una gota de lluvia, tras un lapso corto de tiempo, ambas caen juntas cada una por su lado del cristal. Vuelvo a mirar por la ventana y fue cuando lo vi, no sé por qué pero mi respiración se aceleró tanto que empañó el cristal impidiéndome ver. ¿Me habré enamorado? 
El príncipe sintió quizás por fin la felicidad bailar en su corazón y brillar en su mirada.

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